Submarinista

Si eres un submarinista certificado, puedes trabajar de buceador profesional.

Hacer de tu pasión, tu profesión, es el anhelo de muchas personas. Debes saber que si eres un entusiasta aficionado al submarinismo es completamente factible. Sobre todo porque el submarinismo está relacionado con una amplia gama de sectores, desde el turismo hasta la industria, y porque el perfil de buceador está altamente demandado en algunos puestos de trabajo.

Para ilustrar este tema no se me ha ocurrido otro referente más cercano que mi amigo Josep. Aunque sé que si llega a leer este artículo me va a llamar la atención, puesto que él no es submarinista propiamente dicho, sino que da clases de Snorkel, lo considero un ejemplo de cómo un aficionado a un deporte subacuático puede trabajar en algo relacionado con su pasión. Ya me lo ha dicho muchas veces: “yo no soy submarinista, me dedico a otro deporte diferente.”

Josep lleva practicando buceo a pulmón desde niño. Después de llevar varios años, encadenando trabajos temporales en Valencia, que no le llenaban para nada y que solo le servían para pagar el alquiler de su piso, decidió con un amigo trasladarse a Tenerife e impartir clases de Snorkel y apnea. No es que se haya vuelto rico, pero vive con dignidad, en un lagar paradisiaco, como las Canarias, y se dedica a lo que le gusta.

Con una formación adecuada como submarinista, puedes trabajar por cuenta propia y montarte un negocio; o trabajar como asalariado para una empresa en una de las múltiples actividades en las que el submarinismo es una habilidad necesaria.

Las opciones son múltiples. Para informarte te he preparado esta lista. Seguro que investigando encontramos más ocupaciones, pero de entrada, estas son lo suficientemente ilustradoras.

Ante todo la formación.  

Antes que nada hay que señalar que para trabajar de submarinista debes tener una formación adecuada con certificados y títulos que lo acrediten.

Los instructores de Prodive Lanzarote, una empresa y escuela de buceo que programa excursiones subacuáticas en las aguas que bañan la isla canaria y que imparte cursillos de submarinismo para todos los niveles, nos recuerdan que el submarinismo es una carrera. Algo parecido a la música. Tienes que ir formándote continuamente con cursillos que te capacitan para sumergirte cada vez a mayores profundidades y que te forman en habilidades cada vez más complejas.

Para que nos hagamos una idea, uno de los cursos más básicos es el de Scuba Driver, que te prepara para bucear en aguas libres hasta 12 metros de profundidad. El siguiente curso, el Open Water te prepara para bucear en aguas abiertas, de manera autónoma, hasta 18 metros de profundidad.

El “Diver Stress and Rescue”, un curso más avanzado, forma al participante en el submarinismo de salvamento.

Otra de las formaciones avanzadas, la del “Diver Master” es un certificado que se exige para trabajar como guía de buceo, dirigiendo excursiones subacuáticas en grupo, que se practican en línea, y en la que el guía es el responsable de la seguridad de los participantes.

Es importante señalar que los cursos no solo trabajan las técnicas de buceo, sino que instruyen a los participantes en las medidas de seguridad, protocolos a seguir en caso de accidente o incidente y que suelen requerir un número de horas de buceo acreditadas para obtener el certificado.

La docencia.

Una de las salidas profesionales más evidentes para un buceador es convertirse en instructor de submarinismo. Impartir a otros aficionados los cursos de los que hemos hablado antes. Ni que decir tiene, que para ser profesor de submarinismo debes ser un buceador experimentado y haber completado toda la formación anterior.

Los certificados de los cursos de submarinismo tiene validez internacional y están homologados por dos instituciones de prestigio dentro de este deporte, el PADI (Professional Association of Diving Instructors) y el SSI (Scuba Schools International). Estos organismos establecen los criterios básicos para conceder las titulaciones y los contenidos de los cursos. Pudiendo las escuelas de buceo completarlos con alguna formación extra. A su vez, el PADI y el SSI son las que acreditan a las academias y escuelas para impartir sus cursos. Por lo que estamos hablando de títulos oficiales.

La página web de la cadena de televisión La Sexta explica que para ser instructor de buceo hay que tener una formación básica de Diver Master, Posteriormente, hay que hacer el curso de Instructor Development Course (IDC) y aprobar el examen de Instructor Examination (IE). Con ello se obtiene el certificado de instructor.

El título no te asegura un puesto de trabajo, pero si certifica que tienes la formación suficiente para impartir cursos de submarinismo a diferentes niveles y, sobre todo, que estás capacitado para hacerte responsable de tus alumnos.

Con el certificado de instructor puedes pedir trabajo en cualquier escuela de submarinismo del mundo o montarte tu propia escuela.

Guía Submarino.

Esta es una actividad en alza. El submarinismo es un deporte que se practica en grupo. Rara vez un submarinista se sumerge solo en el océano. Puede surgir cualquier imprevisto bajo el mar y es necesario la asistencia de los compañeros.

Por otro lado, este deporte despierta pasiones entre sus practicantes. Hay aficionados al submarinismo que recorren el mundo buscando parajes subacuáticos nuevos que descubrir. Igual que el paisaje terrestre no es idéntico en todos sitios, tampoco lo son los fondos submarinos. La flora, la fauna, la orografía varía de unas latitudes a otras.

Los aficionados buscan guías expertos y conocedores del entorno subacuático local para que les acompañe en sus excursiones.

Otra de las características del submarinismo es que tiene diferentes niveles de dificultad. Por lo que el aficionado espera encontrarse con un guía que esté a la altura del reto que pretende enfrentar.

Para ser guía subacuático es necesario tener una formación mínima de Diver Master y se recomienda haber pasado el curso de Diver Stress and Rescue. Ya que el guía no solo es quien dirige el grupo de la expedición, sino que es quien se responsabiliza de la seguridad de todos los miembros.

Los programas de actividades están a la orden del día en el sector turístico. Los turistas ya no solo viajan a un destino contratando el hotel y el viaje, buscan actividades que realizar en su lugar de vacaciones. Esto hace que este perfil profesional sea demandado en destinos que ofrecen bellos espacios naturales en los que practicar el submarinismo como las Canarias, la Rivera Maya o el sudeste asiático.

Mantenimiento subacuático en obras hidráulicas. 

Para la construcción y mantenimiento de infraestructuras como puertos, presas, centrales hidroeléctricas o tuberías submarinas se requieren buceadores profesionales.

La revista Pilebuck nos habla de algunas de las tareas que realizan los buzos industriales, uno de los trabajos más apasionantes que existen.

Entre otras cosas, en la construcción de una estructura marina, como puede ser un puente o un puerto, el submarinista se encarga de colocar los pilotes y los anclajes y de supervisar que los cimientos sean seguros.

En instalaciones energéticas, como una central hidroeléctrica o un gaseoducto que atraviesa el mar, los buzos efectúan la rutina habitual para monitorizar que todo se encuentra en perfecto estado. Si es preciso realizar alguna reparación o reforzar un elemento, ellos son los encargados de efectuar los trabajos.

Dentro de este trabajo se realizan tareas de mantenimiento preventivo. Adelantándose a posibles problemas que pueden surgir en un futuro como la corrosión de determinados elementos o la inconsistencia de las instalaciones frente al golpeo del fuerte oleaje. De esta manera aseguran una larga vida útil a las instalaciones y reducen costes asociados con reparaciones o sustituciones.

La tecnología ha dado avances significativos en el mantenimiento industrial subacuático. Como el empleo de robots submarinos, dirigidos a distancia, como si fuera un dron, que realizan trabajos en entornos peligrosos, o el uso de brazos robotizados  que efectúan soldaduras bajo el mar. Pero, a pesar de estos adelantos, el nódulo central del mantenimiento subacuático de estas instalaciones industriales continúan siendo los buceadores profesionales.

Buceadores de rescate y seguridad.     

Algunos de los principales cuerpos de salvamento y seguridad cuentan entre sus efectivos a unidades subacuáticas, que incluyen buceadores profesionales.

Estamos hablando de la Unidad Militar de Emergencias, la UME;  la Guardia Civil o Salvamento Marítimo.

Los buzos de la UME trabajan en salvamento de personas en zonas inundadas, donde es necesario efectuar inmersiones, puesto que el personal de tierra no puede acceder a determinadas zonas; y participan en la búsqueda subacuática de desaparecidos. Para ello reciben un entrenamiento exigente enfrentándose a las condiciones más adversas posibles, como el buceo bajo hielo o en aguas enfangadas.

La Guardia Civil tiene un equipo especial formado por buceadores que son los GEAS (Grupo Especial de Actividades Subacuáticas) que operan como policía judicial en entornos fluviales y marinos. Participan en la búsqueda y rescate de personas y en la recogida de pruebas bajo el agua que sirvan para despejar crímenes y delitos.

Salvamento Marítimo es un organismo público dependiente del Ministerio de Transporte y Movilidad Sostenible, que cuenta con 120 embarcaciones propias y unidades aéreas destinadas a proteger la vida humana en las aguas jurisdiccionales españolas y sus inmediaciones. Se encargan de participar en el salvamento de náufragos, en la búsqueda de desaparecidos en el mar y en la asistencia a embarcaciones que se encuentren en situación de emergencia. En Salvamento Marítimo trabajan más de 1.500 personas con diferentes perfiles profesionales, entre los que se encuentran buceadores profesionales.

En los tres ejemplos de los que hemos hablado, la formación como submarinista es una habilidad fundamental, pero no suficiente. Como es lógico, para entrar en los GEAS de la Guardia Civil es necesario aprobar las oposiciones.

Fotógrafo y cámara de video subacuático.  

También el sector audiovisual requiere de buceadores profesionales. Su trabajo es variado. Pueden trabajar desde en el rodaje de documentales hasta en publicidad. Este perfil es apreciado, ya que no existen tantos buenos fotógrafos y cámaras que trabajen bajo el mar. Pero se trata de un trabajo en lo fundamental freelance.

El propio fotógrafo u operador de video debe hacerse con su equipo de trabajo. Que por lo general no suele ser barato. También debe buscar los clientes y estar accesible para cuando lo contacten.

Mostrarse activo en Redes Sociales y tejer una buena red de contactos profesionales es clave para tener éxito en esta profesión. Sin embargo, no es fácil tener trabajo continuo.

Algunos fotógrafos subacuáticos venden sus fotografías en bancos de imágenes hasta que les sale un encargo. O simultanean la fotografía o el video bajo el agua con otros trabajos en tierra.

Eso sí, cuando alguna vez son contratados, cobran un caché bastante alto. Ya que esta es una especialidad donde hay pocos profesionales, que tienen un alto nivel de cualificación.

Una actividad que como pasa con buena parte del mundo de la cultura, requiere de una constancia, un sacrificio y una fe ciega en el trabajo propio, y que más que una profesión, por momentos, parece un estilo de vida.

Técnico de mantenimiento subacuático.

Parecido a los buzos industriales, los técnicos en mantenimiento subacuático trabajan principalmente en puertos, buques e instalaciones de acuicultura. En realidad se trata de un trabajo distinto, y como explica la web Prosertek, de esta actividad se encargan empresas especializadas.

Un técnico en mantenimiento subacuático, además de conocer el oficio, que puede incluir trabajos de soldadura, mecánica o de construcción, debe ser un submarinista certificado. Puesto que en ocasiones deben trabajar a bastantes metros de profundidad.

En los puertos, por ejemplo, se encargan de la instalación de las defensas, unos dispositivos subacuáticos que evitan que el caso de los barcos choque con los muelles. Deben revisar y reparar la maquinaria sumergida, como los filtros de las bombas de agua, o supervisan la colocación de boyas.

En un barco, estos técnicos pueden hacer reparaciones en el casco o en los elementos sumergidos, como las hélices, permitiendo la operatividad de la embarcación sin necesidad de desplazarlo al dique seco.

La acuicultura es una de las modernas aplicaciones en las que el trabajo de estos profesionales se ha vuelto imprescindible. Se trata de granjas subacuáticas en los que se cultivan de manera industrial algas y otros productos marinos, y donde los buceadores supervisan que la instalación funciona correctamente.

 

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