Tener una dentadura blanca y radiante es una preocupación para mucha gente. Tanto es así, que los laboratorios cosméticos y de parafarmacia no paran de sacar al mercado nuevos productos con los que blanquear tus dientes desde casa. ¿Funcionan? Los analizamos en este artículo.
La estética dental es uno de los servicios que más demandamos los usuarios en las clínicas dentales. Dentro de esta rama, el blanqueamiento dental es el tratamiento más solicitado. Conociendo el comportamiento de los consumidores, muchos de ellos, antes de acudir a una clínica dental, han probado otros métodos para blanquear su dentadura.
Lo hacemos porque pensamos que nos vamos a ahorrar algo de dinero, pues existe la opinión de que los dentistas son caros. O tal vez recurrimos a estas soluciones por comodidad. No tenemos que desplazarnos a la clínica y podemos aplicarnos estos productos, cómodamente en casa, integrándolos en nuestra rutina de higiene dental.
Lo cierto es que esta preocupación por el tono de nuestros dientes ha creado un nicho de mercado. Una gama de productos que podemos encontrar en farmacias, supermercados y en internet y que nos aseguran que van a blanquear nuestros dientes de forma milagrosa. El abanico de soluciones va más allá de las tradicionales pastas blanqueadoras de dientes. La industria ha creado productos que intentan emular los tratamientos que aplican los dentistas: férulas blanqueadoras, lámparas LED para blanquear los dientes, etc.
Los odontólogos de Clínica Sánchez Arranz, una clínica dental que lleva más de 20 años funcionando en Brugos, en el blog de su página web se preguntan: ¿Realmente funcionan los dentífricos blanqueadores? Nos parece una pregunta muy interesante. Tanto es así que queremos extenderla a toda esa gama de nuevos productos para blanquear los dientes que han irrumpido en el mercado.
¿Por qué cambia el color de los dientes?
Primero hay que aclarar que el cambio del tono de los dientes, a lo largo de nuestra vida, es un proceso natural. Por el paso del tiempo y por el uso, es normal que el esmalte dental se desgaste y, como consecuencia de ello, se altere el color de los dientes.
A eso hay que añadir que existen determinados hábitos que amarillean los dientes, los enturbian o generan manchas en el esmalte. Son hábitos de sobra conocidos por todos. Uno de ellos es fumar. Uno de los rasgos por los que identificamos con rapidez a un fumador es por el hecho de que suele tener los dientes amarillos.
Algunas bebidas, como el café, el vino y el té, producen manchas en el esmalte dental que son difíciles de eliminar. Estas manchas no aparecen porque un día nos bebamos una copa de vino en un restaurante para comer. Si no porque somos consumidores habituales de estos productos.
Se sabe también que algunas frutas ácidas como los frutos rojos o el zumo de naranja pueden dañar el esmalte y provocar, de esta manera, una decoloración en los dientes.
Ciertos medicamentos como la tetraciclina, que es un antibiótico, los antihipertensivos y los antihistamínicos, tienen entre sus efectos secundarios la decoloración dental.
También es importante señalar que los seres humanos no tienen los dientes de un color blanco puro. El color de la dentadura es un rasgo genético, como lo es el color del pelo o el del iris de los ojos. Variando entre diferentes tonos de blanco que nunca alcanza ese ideal de dentadura brillante que vemos en los anuncios. Por lo que obsesionarse con la blancura perfecta de los dientes no es una actitud lógica, no se corresponde con la realidad.
¿Son eficaces los dentífricos blanqueadores?
Aquí entramos ya en materia. ¿Las pastas de dientes blanqueadoras, de verdad, blanquean los dientes? La OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) opina que no. O no lo suficiente, si partimos de las expectativas de los consumidores.
Esta afirmación la basan en un estudio que realizó esta asociación de consumidores tras analizar 13 de las marcas de pastas de dientes blanqueadoras más populares y más promocionadas por la publicidad.
Para ello, aparte de realizar una investigación clínica en laboratorio, determinando los ingredientes reales de cada pasta, su proporción y la interrelación con los otros componentes, sometió a 30 voluntarios a probar estos productos, cepillándose los dientes cada día con estas pastas y llevando un control meticuloso de su evolución.
En el mejor de los casos, el tono de los dientes de los voluntarios se blanqueaba 1 o 2 tonos. Desde luego, bastante lejos del mensaje que pretendía transmitir la publicidad.
Otra de las variables que analizó el estudio fue el nivel de abrasividad de las pastas dentífricas. Una de las preocupaciones de la comunidad clínica. Ya que algunos de estos productos contienen microplásticos e ingredientes abrasivos que pueden desgastar el esmalte.
En este sentido, el resultado fue positivo. El grado de abrasión de estas pastas ha disminuido si lo comparamos con productos similares que se comercializaban años atrás. Estas pastas son menos dañinas para la salud de los dientes. Dañan la dentadura tanto como cualquier otra pasta dentífrica. Una cuestión que parece haberse tomado en serio las empresas que las fabrican.
En conclusión, a tenor de este estudio, podemos decir que las pastas blanqueadoras abrillantan los dientes, pero no los blanquean. En la mayoría de los casos, el blanqueamiento dental es casi inapreciable.
Los otros productos blanqueadores.
Las marcas de cosmética y los fabricantes de productos de higiene dental llevan años ampliando su oferta de artículos destinados al blanqueamiento dental en casa. Han descubierto en este ámbito un mercado rentable y no dejan de lanzar nuevas propuestas. Según una comparativa publicada por el periódico El País, muchos de los kits más vendidos se inspiran claramente en los tratamientos aplicados en las clínicas dentales, aunque adaptados al uso doméstico y sin la supervisión profesional que garantiza la seguridad del proceso.
El análisis señala que estos productos suelen agruparse en tres grandes categorías. La primera, y quizá la más extendida, es la de las pastas dentífricas blanqueadoras, de las que acabamos de hablar.
Otra opción bastante demandada es la de los kits que imitan el sistema de férulas utilizado por los dentistas. Estos paquetes incluyen un gel blanqueador y varias férulas estándar para que el usuario elija la que mejor se ajusta a su boca. El problema, tal como recoge la comparativa de El País, es que estas férulas no están hechas a medida, por lo que pueden ejercer presión en puntos no adecuados y llegar a desplazar los dientes. Aunque el gel no suele contener peróxidos de alta concentración, algunos compradores aseguran haber sufrido un aumento notable de la sensibilidad dental.
La tercera alternativa es la más reciente, son los dispositivos domésticos que emplean luz LED. Incorporan un gel que se aplica mediante jeringuillas o cápsulas, acompañado por una boquilla que permite el paso de varios puntos de luz desde un pequeño aparato LED. Tras probarlos en varios usuarios, se descubre como la iluminación de esos aparatos no se reparte de forma homogénea, lo que reduce su eficacia y, en algunos casos, incrementa la sensibilidad de dental.
El mayor inconveniente de todos estos sistemas es la ausencia de control profesional. Sin un seguimiento clínico adecuado, cualquier irritación, desgaste o sensibilidad excesiva puede pasar desapercibida, con el riesgo que ello conlleva para la salud dental a largo plazo.
Los tratamientos clínicos.
Frente a estos remedios para aplicar en casa, siempre tenemos los tratamientos que aplican los profesionales en las clínicas.
El blanqueamiento dental profesional ha evolucionado notablemente en las últimas décadas y hoy en día combina eficacia y control clínico para garantizar resultados seguros. A principios del siglo XXI se popularizó el uso del láser para blanquear los dientes de forma rápida e intensa. Sin embargo, los odontólogos comprobaron que aquella técnica era demasiado agresiva con el esmalte, por lo que pronto fue sustituida por la luz LED, menos abrasiva y más adecuada para un uso continuado. Aunque requiere varias sesiones para alcanzar el tono deseado, ofrece un equilibrio más saludable entre rapidez y cuidado dental. Este tratamiento se aplica únicamente en las clínicas dentales
Junto al tratamiento en clínica existe el blanqueamiento ambulatorio, que el paciente realiza en casa con materiales proporcionados por su dentista. Tras evaluar la dentadura, el profesional fabrica una férula a medida y entrega las dosis de gel necesarias. Cada noche, el paciente aplica el producto en la férula y la mantiene colocada mientras duerme, de modo que el gel actúa de forma gradual y uniforme. Este sistema es más lento, pero ofrece una supervisión constante en las revisiones programadas y se adapta a quienes necesitan un proceso más suave. En algunos casos puede emplearse como alternativa si la dentadura no tolera bien la luz LED.
La característica principal de los tratamientos blanqueadores que se realizan en una clínica dental es que cuentan con una supervisión clínica, que vela en todo momento por no dañar la salud de la dentadura. Un rasgo que no tienen las soluciones cosméticas que nos podemos aplicar en casa. Todo ello unido a que su eficacia es mayor y está demostrada.


