Steve McCurry, un mito

Tal vez su nombre no les suene a muchos, pero seguramente todos hayan visto alguna vez una de sus fotografías más famosas, la de una niña afgana tomada en un campo de refugiados de Pakistán. Una niña que mira a la cámara con unos impresionantes y expresivos ojos verdes. Una instantánea nombrada como la foto más reconocida por National Geographic.

Steve McCurry es uno de los mejores fotógrafos actuales, un profesional cuyo trabajo ha dado la vuelta al mundo. Un trabajo realizado en muchos casos en medio de terribles conflictos bélicos. Este fotógrafo ha estado en Beirut, Camboya, en la Guerra del Golfo y en los conflictos de la antigua Yugoslavia y Afganistán.

Una de las anécdotas más extendidas de su carrera profesional se produjo precisamente en este país, donde se disfrazó para pasar inadvertido y del que sacó los carretes de sus fotografías cosidos a la ropa. Imágenes que le dieron prestigio internacional y le llevaron a ganar premios como la medalla de Oro Robert Capa.

Aunque en su trabajo se pueden encontrar imágenes de todo tipo, si hay algo en lo que se fija especialmente McCurry es en el alma humana, en su reflejo en los rostros de aquellos que sufren las dramáticas consecuencias de los conflictos, como el retrato de la niña afgana que tanta fama le ha dado.

Aseguraba este fotógrafo hace unos años que siempre espera el momento oportuno para hacer la fotografía, el momento en el que la persona está desprevenida y refleja en su rostro la esencia de su alma y sus experiencias.

Sin embargo, aunque sus retratos sean tal vez lo más conocido de este fotógrafo, el trabajo de Steve McCurry es mucho más amplio. Ha viajado a los lugares más recónditos del mundo, estuvo en la zona cero en los atentados del 11-S en Nueva York y ha conseguido instantáneas increíbles en situaciones en las que incluso su vida estaba en grave riesgo. Y su magnífica obra ha quedado recogida en revistas de gran prestigio, especialmente en National Geographic, y en varios libros.