Lee Jeffries, el fotógrafo de las personas sin hogar

Las suyas son fotografías tan identificables como estremecedoras. Retratos de personas marginadas que miran fijamente a la cámara, transmitiendo inseguridad, miedo, soledad y a veces esperanza. Retratos casi siempre en blanco y negro de una fuerza brutal, desgarradora, donde los ojos prácticamente lo dicen todo.

Así es el trabajo de Lee Jeffries, un gran fotógrafo autodidacta. Su archiconocida serie de retratos de personas sin hogar comenzó de una manera curiosa. Jeffries se encontraba en Londres para realizar fotografías de un evento deportivo cuando vio a una vagabunda tumbada entre cartones en Leicester Square. Le hizo una fotografía y ella le increpó, acercarse para hablar con la mujer fue un revulsivo que cambió su percepción de la vida y su trabajo fotográfico.

Desde entonces Jeffries fue buscando a personas sin hogar por los suburbios de medio mundo, desde Los Ángeles a Manchester, París, Roma o Miami para retratarlas. Pero, según reconocía el fotógrafo, no todas las fotografías que ha tomado han servido para transmitir lo que buscaba, a pesar de que antes de hacer la instantánea debe sentir que el protagonista le transmite alguna emoción.

Pero Jeffries no se limita a observar. Cuando encuentra a una persona que le llama lo suficientemente la atención se acerca, habla con ella, escucha sus sentimientos y trata de entender sus emociones para luego ser capaz de trasmitirlos en sus retratos. Por supuesto, muchos están encantados de compartir su dura existencia con otra persona que muestra empatía hacia ellos, aunque no siempre se dejan fotografiar, un extremo en el que el fotógrafo se muestra escrupulosamente respetuoso, jamás “roba” una fotografía.

Cuando sí dan su consentimiento, Jeffries realiza fotografías sin iluminación artificial y, como señalábamos, mayoritariamente en blanco y negro. Fotografías que llegan al alma, que hacen pensar, que sobrecogen y que sacan a la luz sentimientos a veces encontrados hacia las personas sin hogar. Fotografías llenas de emociones y dramatismo que jamás dejan indiferente.