el prestigio de McCurry

A estas alturas no hay ninguna duda de que Steve McCurry es un auténtico mito viviente de la fotografía. Sin embargo, en estas últimas semanas ha saltado a la luz pública una duda que se cierne sobre el prestigio de McCurry en los trabajos relativos a sus años. A McCurry se le acusa de forma directa de haber violado las reglas y las pautas profesionales de la fotografía documental.

El que fuera autor de la famosa foto de “la niña afgana” es cuestionado ahora por no hacer un uso correcto y basado en los códigos deontológicos de la fotografía de Photoshop. Al parecer, el fotógrafo italiano Paolo Viglione fue el primero en poner en entredicho ciertos matices de las fotografías del gran McCurry. Viglione argumenta que, por ejemplo, hay instantáneas de McCurry con la isla de Cuba como tema central que tienen el sello artificial de Photoshop como vía para alterar la realidad de la fotografía; en una foto de La Habana se apreciaba cómo una señal de tráfico había sido manipulada y movida de lugar, lo que sí es grave (esto nada tiene que ver con haber utilizado Photoshop para cambiar cierto detalle del color).

A partir de la denuncia pública de viglione, quien difundió la imagen que había sido alterada y manipulada por McCurry, editores gráficos de todo el mundo se han lanzado a examinar en los archivos fotográficos de McCurry para intentar buscar más anomalías y más negligencias fotográficas, por así llamarlas. Y el resultado no ha sido muy positivo para McCurry que se diga, ya que han empezado a aflorar un buen número de fotografías originales que, al ser comparadas con las publicadas en los libros del autor, delataban cómo habían sido retocadas.

Ante la evidencia, McCurry optó por echar las culpas a su asistente, que fue automáticamente despedido. Esto no hizo otra cosa que agravar la situación y encender más todavía los enfurecidos ánimos de las voces críticas con McCurry.