
La pesadilla de un artesano: empezar encargos que debes acabar para cobrar.
Qué bonito suena eso de ser artesano ¿Verdad? Te imaginas a ti mismo pintando, o con las manos llenas de barro, el olor a madera recién cortada, una aguja deslizándose con cariño sobre una tela… Se respira el ambiente relajante y amoroso, y, además, sabes